Blanqueamiento dental

El blanqueamiento dental es una tendencia cada vez más cotidiana ya que rejuvenece la sonrisa de una forma no invasiva. Sin embargo, hay que entender que el tono natural de los dientes no son blancos del todo, cada persona tiene una tonalidad diferente, como ocurre con la piel.

¿En qué consiste?

Lo primero es medir el color de los dientes del paciente en el momento de querer hacerse el blanqueamiento para poder determinar cuántos tonos se podrá aclarar. El material que se utiliza es peróxido de hidrógeno para oxigenar la superficie del esmalte, que se vuelve más porosa para que el gel penetre mejor y pueda aclarar la tonalidad. Junto con el peróxido se puede utilizar una luz fría que activa y acelera el proceso de blanqueamiento.

En total este tratamiento se divide en dos o tres sesiones de 15 minutos. En el mismo día se puede ir uno a su casa con la sonrisa más blanca. Durante las 2 semanas posteriores al blanqueamiento se recomienda no ingerir ciertos alimentos o bebidas como el té, café o las fresas, entre otros, ya que se corre el riesgo de teñir el esmalte.

Como hemos explicado, el esmalte se vuelve más poroso durante el tratamiento para que penetre mejor el gel blanqueante, por lo que al finalizar y durante algunos días es posible experimentar algo más de sensibilidad en los dientes ante el frío o el calor.